martes, 3 de abril de 2007

Saldar una deuda pendiente

El Ayuntamiento realiza una ofrenda floral en la tumba de Fernando de Amárica a los cincuenta años de su fallecimiento

El Correo 3/04/07
ÁNGEL RESA/VITORIA

Fernando de Amárica no sólo dedicó la vida a pintar su ciudad y su provincia, sino que legó la obra a sus paisanos a través de las instituciones. Según las palabras del alcalde ayer en el cementerio de Santa Isabel, a escasos metros de la tumba desnuda del artista, Fernando entregó a Vitoria y Álava mucho más de lo que de ellas recibió.

Alfonso Alonso considera que el Ayuntamiento tenía una deuda pendiente. Y trató de saldarla con una ofrenda floral cincuenta años después de que Amárica murió. «Probablemente -manifestó el alcalde protegido bajo un paraguas- es el pintor más destacado que ha habido en Vitoria. Moderno, de una técnica depurada, exquisito». Y se refirió a Fernando como «un personaje muy peculiar porque no vendía su obra y casi toda está en fondos públicos».

De ahí que la Corporación, representada por su máximo exponente, quisiera ayer redimirse en parte. «Creo -añadió Alonso- que el Ayuntamiento no se portó bien con su legado. Habría sido conveniente mantener la casa donde nació en la actual plaza que lleva su nombre. Pero se derribó. Y su panteón aquí se encontraba en estado de abandono. Lo mínimo que podía hacer la ciudad era arreglarlo, adecentarlo y mantener viva su figura».

El lugar donde descansan los restos del pintor podría pasar inadvertido. Flanqueado por sepulturas más elevadas, sólo una losa a pie de suelo y una cruz con su nombre recuerdan el entierro, hace ya medio siglo, del único pintor alavés con obra en el Museo del Prado. El alcalde, el concejal de Urbanismo y dos ediles del PNV tomaron la corona de flores claras para depositarla en su sitio del camposanto.

La mañana era desapacible, pintada en tonos gris y agua. Sólo los políticos, el jefe municipal de Protocolo, los periodistas y dos encargados de la megafonía. «Un día tan lluvioso, tan vitoriano del mes de abril», resumió el alcalde. Propio para quien retrató su tierra. Y propia también la calle del cementerio donde reposa Amárica. Muy alavesa, tanto que se llama San Prudencio.

1 comentario:

José V. Cos dijo...

Parece que ahora los problemas de conciencia pueden ser utilizados como recurso de campaña electoral